Periodo 1980 - 1989
La década de los '80, pasará a la historia
del Entroido local por el nuevo enfoque que se le pretendió
dar a la fiesta, en un intento de reconducirla con pretensiones turisticas
asimilables por todos los públicos. Una fiesta más limpia,
menos ruidosa, más espectacular, menos expontánea y
mejor aceptada socialmente por sectores que no participaban el Entroido
y de las carrozas.
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La idea cuajó y en los primeros años
de la década, desfiles vistosos que contaron con buena cobertura
organizativa y propagandística y tuvieron amplia repercusión
televisiva y en otros medios de comunicación de masas, centraron
el interés de la mayor parte de los vecinos que participaban
activamente de la fiesta. El Entroido local tomaba elementos exógenos
procedentes del sur de la Peninsula, Canarias o incluso Brasil, y
los presentaba mezclados con carrozas y comparsas inspiradas a la
tradición anterior a la Guerra Civil y a la década de
los '60, en una amalgama que era seguida y esperada por miles de espectadores.
El Entoido perdia en parte lo que tenia de expontaneidad teatral premeditada
para entusiasmar a pequeños grupos de espectadores que rodeaban
en cualquier momento o lugar a la comparsa, para convertirse en un
espectaculo más distante, más de pasarela, más
centrado en ganar audiencia masiva que en buscar en una comunicación
más personalizada con el miron de turno. Eso consiguió
que mucha más gente se implicase activamente en la fiesta,
y en ese sentido fue positivo; pero no logró mantener la continuidad
de muchos neófitos de buena voluntad. Ahí y en la falta
de unos grupos estables interesados en mantener en alza esta alternativa,
quizás estriben gran parte de los condicionantes de un Entroido
que durante diez años vivió el esplendor de la nueva
formula y las dificultades de mantener con regularidad anual el atractivo
de unos desfiles que se convirtieron en un termómetro erróneamente
exclusivo de grandeza o miseria de las fiestas año tras año.
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En el '82 incluso se amplió el sábado
de Corredoiro a las fiestas. Los petardos fueron prohibidos por la
alcaldía, "con el fin de dar mayor brillantez y de evitar
posibles daños en personas y cosas". En virtud de instrucciones
recibidas del Gobierno Civil, también se prohibió de
disfraces que hiciesen alusión a los militares o a las fuerzas
armadas. La feria del 23 que coincidia con el Martes de Entroido se
trasladó al Miércoles y desde el Sábado por la
mañana hasta el Miércoles la animación fue, como
años anteriores, grande en calles y plazas. Los desfiles fueron
seguidos por televisión y las comparsas participantes se les
sumaron nuevos grupos provinientes de diversos puntos de la provincia.
Una comitiva formada por Cigarróns y máscaras se desplazó
en visita/peregrinación a Santiago, el Domingo de Corredoiro
y el Entroido de Verín fue ese año publicitado como
nunca lo había sido. El agua no impidió por segundo
año consecutivo que verinenses y foráneos se echasen
a las calles y disfrutasen de la fiesta, aumentando el numero de carrozas
que se formaron en los pueblos del municipio.
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Un grupo de veinteañeros organizaron los festejos
del '85, y entre las innovaciones que presentó el Entroido,
fue la más importante, la de reforzar los grupos de animación
de la calle con una fanfarria que llevo a la calle la parte del elemento
joven. Los desfieles se mantuvieron a la baja, como ya venia ocurriendo
en los últimos años, y los bailes de máscaras
ambiente de la calle y petardos fueron en aumento. La comparsa "Carta
de Tréboles" se llevó uno de los primeros premios
que ese año concedió una entidad crediticia, y el Domingo
de Corredoiro, a causa de la lluvia, y el Lunes de Entroido, contaron
con menos participación que el año anterior.
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En el '86 se desmadraron los aprendices de
pirotécnico, y a pesar de los intentos realizados por la comparsa
organizadora de los festejos, una de las de mayor solera, entre los
excesoso con la pólvora y el escaso atractivo de los números
organizados por las comparsas, los festejos, si bien mantuvieron una
altísima participación, no contaron con grandes atractivos.
La buena campaña publicitaria realizafa por los organizadores
cuajó más en el exterior que en el propio municipio y
el Entroido de ese año adoleció de carencia de actores
para el elevado número de personas que nos visitaron.
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En el '88, los estudiantes de enseñanza media
de formación profesional, animan con insistente "farelada"
la mañana y la tarde del Viernes, adelantando a ese día
las jornadas de "farelada" tradicional, que ya los nuevos
hábitos laborales adelantarán muchos años atrás
al Sábado. Volvieron de nuevo a premiarse las mejores comparsas
y sigue en aumento el número de éstas, ganando en vistosidad
el desfile dominical. El baile de disfraces para niños, organizado
el Lunes en el Pabellón de los Deportes, saldándose
con un éxito de participación. El "Pescadilla"
obtiene a título póstumo el "Cigarrón de
Honor", que también se le concede ese año al matrimonio
Astorga-Araujo, e Toño "Cesteiro" es premiado con
la primera edición del premio "Pescadilla", instaurado
paara rememorar anualmente la figura del ilustre carnavalero. Una
sala de fiestas organizaba ese año el Entroido "do millón
de premios" y aparte de la mascarada local coje dirección
las Estivadas en busca de dinero fácil. Tras la resaca el personal
recapacita y jura no abandonar Verín en los sucesivos años.
Y así en 1989 el ambiente festivo nocturno vuelve de nuevo
a normalizarse.
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Una entusiasta comisión pregonea que
ese año hay que hacer el Entroido en la calle, y tras el "mea
culpa" del año anterior, todos se dan por aludidos. El Corredoiro
vino por una comparsa matutina y una Escuela de Samba intentado relanzar
estas fechas. El "Xoves de Comadres", "os Raposos do
Fragón" pusieron ritmos castizos a una sardinada con la
que se pretende recuperar esa fecha del ciclo antiguo del Entroido,
y el Sábado Gordo, se organiza por vez primera "O Pregón".
Xosé Lois González, autor del "Carrabouxo" es
el pregonero. Orquestas, grupos, fanfarrias, charangas y bandas de música,
animan los bailes y las calles con sus acordes, y "O Cuco de Velle"
da un recital tras el desfile matutino. Así finaliza esta década
que en líneas generales va ha tener continuidad en los noventa,
según todas las previsiones.
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